más lo romano que lo griego y, así, las representaciones “a lo griego” como la estatua de Augusto desaparecieron y perduraron las representaciones como las de este grabado que bien podríamos verlo en el arte románico.
Ranuccio Bianchi Bandinelli puso el dedo en la llaga y se preguntó por qué había que estudiar sólo “lo bello”, reivindicando estas manifestaciones del mal llamado “arte popular” que el denominó “arte plebeyo” sin que esa denominación tuviera nada de despectivo : Plebs, como lo que no son senatoriales ni equites, pero que pueden ser, y de hecho lo son, tan ricos o más que estos.
13-03-2000
Esta corriente, además, es romana.
*Uno de los relieves estudiados por aquel Wickhoff, el profesor de Viena, es el de la Columna de Trajano con unas imágenes de saqueo en la que los romanos roban el candelabro de siete brazos judío. Vio que, a diferencia de los relieves griegos, existen cosas que los helenos no tenían. Las Panateneas, el Altar de Zeus, etc. detrás no tienen nada de paisaje ni perspectiva. Son escenas planas. La concepción de la perspectiva en las figuras griegas es absolutamente distinta de la de los relieves romanos. Además los romanos aluden (como es el caso del saqueo del Templo de Salomón en Jerusalén) a hechos históricos no como los ideales griegos (Panateneas, Gigantomaquia, etc.).
El relieve romano era a modo de documental histórico en relieve que no existía en Grecia. La descripción romana está hecha muy bien, con su paisaje real de fondo. La perspectiva, notó Wickhoff, era algo peculiar con respecto a los helenos y era totalmente autónoma. Descubrió que era una perspectiva original, diferente (inorgánica, sin vida). Ello es destacable en el relieve de Amiternum. Esta relación del espacio es impensable para la mentalidad griega. Esta perspectiva rompedora de la realidad impensable para los griegos es típica para los romanos. Se rompe, pues, la racionalidad helena.
*Otro caso es un relieve de una tumba de Ostia donde el personaje pretende que se sepa que había pagado los juegos circenses para satisfacer el otium (ocio) romano (obligación política). Representa el momento en el que la cuádriga vencedora llegaba a la Meta y ganaba la carrera. Lo sabemos porque existe un personaje con una palma de la victoria. Se ve también la espina que era la línea que dividía el campo a lo largo y que quedaba señalada por un obelisco. En el relieve la longitud de la carrera está comprimida para que quepa toda, resultando desproporcionada. La espina tenía tres figuras troncocónicas al principio y al final. Se ve la pared del fondo como si se contemplara desde un globo, desde una perspectiva aérea imposible (inorgánica) lo que sería impensable para un griego. Ello no sucede en el arco de Tito porque existen dos formas de relieve en el mundo romano : la corriente artística plebeya (que, recordemos, no tiene el mismo sentido que popular) que es la del relieve de Amiternum y la del Estadio y, por otro lado, está la forma de grabado de las clases más altas, más parecida a las formas griegas (como la de la estatua del Augusto de Prima Porta con sus influencias del Doríforo). Esta última corriente se conoce, desde antes de Bianchi Bandinelli como “Corriente Áulica” que se da entre esas clases sociales superiores. Las clases sociales inferiores estaban menos “contaminadas” por lo griego pero tratan, muchas veces, de parecerse a las clases superiores aunque, cuando ello sucede, suelen “meter la pata” (tienen mal gusto).
Siguiendo con la Corriente Plebeya y con el relieve del Estadio vemos la tipicidad de esta corriente en la desproporción de la figura del finado con una cabeza gigantesca y claramente desproporcionada. Sabemos que era magistrado porque sólo estos pagaban los ludi (juegos). Sabemos que era plebeyo por la forma de ser representado de esa forma. Petronio, recordemos, se burló de ellos en el Satiricón. Por supuesto destaca sobre los demás personajes representados : su mujer (también más grande de lo normal), el auriga, etc. Una similitud la tenemos en la estatuaria románica en la que destacan imágenes desproporcionadas de apóstoles, diablos y un Dios tremendamente grande. De esta corriente plebeya, pues, derivaría en última instancia el románico. En cambio desaparecerá la otra corriente denominada áulica y cuyas formas, en realidad, no eran romanas.
Los distintos discursos habidos en las imágenes guardan cierta proporción pero aisladamente porque en conjunto están desproporcionados. Dependiendo de la importancia de la figura ésta será más pequeña o más grande. Esto es sorprendente pero lo es más el que no se hubiera descubierto antes.
*Tenemos, en la necrópolis de Ostia, un relieve que representa un herrero que debió ser tan rico que pudo permitirse el lujo de grabarse en una tumba importante con todas sus herramientas. Se representa a éste con unas herramientas descomunales para que se vea cuál era el oficio que le ha permitido su riqueza. Se trata de una desproporción intencional. Esto no lo hubiera hecho ningún emperador ni noble filoheleno.
El panadero Marcus Vergilius Eurisaces fue un esclavo de nombre Eurisaces y cuyo dueño era Marcus Vergilius. Con la manumissio se le daba el nombre del patrono (el praenomen y el nomen). Los ciudadanos romanos, además, tenían el cognomen. Así el nombre de los esclavos se convertía en su cognomen porque tenían derecho desde la libertad a utilizar el tria nomina. Este panadero, en el sitio más caro de Roma, al lado de la mismísima Porta Magiore, se mandó construir un sepulcro para que todo el mundo supiera que él había sido el panadero de los ejércitos romanos.
14-03-2000
Este hombre llegó a adquirir una gran fortuna pero para su monumento no utilizó el mármol que entonces estaba muy restringido sino que el material elegido fue el trabertino, piedra porosa pero fuerte, de color blanco que permitía un pulimento de tacto jabonoso. La cantera de esta piedra estaba en Tibur (actual Tívoli) y de ahí el nombre de lápiz tiburtino con el que se hicieron muchos monumentos romanos (y no sólo de época “romana”).
En la época final de la República estaba de moda la imitación de las formas griegas. Un miembro de la Gens Cestia ; Caius Cestius se mandó construir una pirámide como tumba porque estaba de moda lo egipcio.
En una calle romana, la Vía Apia, a unos kilómetros de las murallas romanas, la Gens Metela construyó para Caecilia Metela una imponente tumba circular a imitación de los mausoleos helenísticos. Se decoró con motivos pergámicos (bucráneos unidos con guirnaldas de frutos y flores de los sacrificios romanos). Así ambos monumentos (el mausoleo y la pirámide) eran imitaciones de reinos helenísticos.
El propio Augusto se construyó, recién comenzado su gobierno, cerca del río Tíber una gran tumba : El Mausoleo (cuyo nombre deriva de Mausolo el rey helenístico). Se trataba de un edificio circular en cuyos pasillos existían hornacinas con las cenizas familiares. Allí se fueron enterrando sus familiares hasta que él mismo murió. El modelo del mausoleo remataba en un túmulo de tierra cuya forma recordaba a los romanos las tradiciones que él quería aparentar por asemejarse a los túmulos etruscos, aunque la forma circular recordaba al helenismo.
Eurisaces no tuvo una ocurrencia tan culta sino que mandó construir una tumba con una forma de horno de pan (motivo de la profesión que le hizo rico). Colocó también un friso donde se explicaba la elaboración del pan. Un friso inferior liso decía en grandes letras de quién era la tumba : “Est hoc monimentum Marci Vergili Eurisaces” con lo que quería perpetuar su nombre para la posteridad. A diferencia de las clases superiores con las culturas clásicas, el rico panadero quería que se le recordase por sus méritos, resultados de su trabajo, diferente a las concepciones elitistas de los senatoriales romanos.
*Tenemos otro Relieve del que no sabemos el autor pero sí unos versos que conocemos ; “dum montibus...”. Nos choca la representación de animales muertos. Tenemos una señora sentada, muy elegante, cuya mano grande coge la cabeza de un pollo o un pato. La que está al lado con chitón e himation asemeja una Cariátide (son ambas modelos clásicas del Siglo V o IV a.C.). En Principio es normal la copia de estatuas griegas. Lo que están haciendo es lo heterodoxo. La sedente coge un pollo o pato por el cuello para que no se piense que es una noble griega sino la que corta la cabeza de estos animales (se trataba, en efecto, de una rica carnicera). La escena se divide con una columna clásica. La dama acompañante le dice unas frases grabadas : “Dum montibus umbrae lustrabunt convexa, polus dum sidera pascet, semper honos nomenque tuum laudesque manebunt.”. Estas frases pertenecen a unos versos de la Eneida (“Mientras la tierra sea redonda y los polos del firmamento estén en su sitio, mientras exista día y noche, siempre tu honor y tu nombres serán alabados”). Estos contrastes entre las figuras clásicas y los animales representados (de un tamaño descomunal) nos dan una muestra del Arte Plebeyo con un añadido : el “mal gusto” del nuevo rico y el orgullo personal de esta probable liberta por haber conseguido, gracias a su trabajo, una enorme fortuna.
Estas formas claramente romanas nos ofrecen una variante más de que la corriente plebeya no siempre se mostraba clara porque todo el mundo imitaba al poder, por ejemplo el peinado clásico que la difunta tenía a semejanza de las nobles de la época.
Cuando las mujeres veían a la mujer del emperador con un determinado peinado en las estatuas las imitaban con lo que podemos saber la época de la obra por comparación del peinado. Así existen elementos áulicos en la corriente plebeya aunque también existe todo lo contrario y a veces existen influencias mutuas entre las dos corrientes.
Augusto, paradigma del filohelenismo político del poder romano, era un pacificador que pacificó y terminó con muchas oposiciones de pueblos indígenas en Hispania, Italia, etc. En el norte de la península itálica consiguió algunas de esas victorias y, cuando sucedía, dejaba monumentos para que la gente aprendiera, tanto los conquistados como los conquistadores. Así en Susa (Norte de Italia) existe un arco de triunfo de los que estaban de moda. Eran monumentos erigidos en lugares que le gente veía y les recordaba el mensaje del poder de las imágenes. Tenía una inscripción que recordaba la victoria y el pacto con los vencidos. Para los que no sabían leer ponía imágenes del hecho a lo largo del ático que narraba el sometimiento de estos pueblos. Son de destacar en el relieve el momento de un sacrificio a los dioses para celebrar la paz : la “suobetaurilia” (de cerdo, carnero y toro). El sacrificio se hacia ante un altar derramando la sangre de los animales. En la imagen los ayudantes del celebrante (los “monaguillos”) llevan la figura, enorme, del cerdo. El toro lleva una banda sobre el lomo (dorsu ale) porque no puede ir desnudo al sacrificio. Los personajes nos recuerdan a los del relieve de Amiternum. La enormidad de los animales pretende destacar la importancia del arte del sacrificio y para ello se rompe la “inorganizita“ de la naturaleza. Así vemos como la corriente plebeya también inunda la corriente del poder (la áulica).
*Otro ejemplo de la ciudad de Roma el Altar de los Magistrados de las Calles. Estos altares estaban colocados en los lugares sagrados de Roma. Varrón explica que los romanos tenían un concepto mediterráneo de la religión, con dioses en todos lados (dioses de todas las cosas). La religión fue utilizada por los políticos. Augusto realizó una reforma religiosa para imponer un orden social. Los dioses traídos de los griegos ; Júpiter, Minerva, etc. fueron decayendo en importancia pero no los pequeños dioses a los que se les temía. Augusto dividió la ciudad en barrios. Cogió sacerdotes de cada uno de estos. Reestructuró los Vico Magistri y en cada barrio, en la confluencia de las calles, estableció un pequeño templo para el culto de los lares (divinidades del barrio que simbolizaban u unían a los habitantes de éste). Por ello se han conservado altares de los Vico Magistri que se dedicaban a los Lares Augusteos que simbolizaban al gran padre Augusto y de este modo fue introduciendo el culto imperial de los emperadores tras su muerte.
Algunos de estos altares nos ofrecen la expresión de las gentes de las calles. Es el Ara de los Vico Magistri en el que existe un sacrificio conmemorativo de los lares augustales. Aquí el toro tiene un tamaño diminuto con lo que el principio de la ruptura de las imágenes es el mismo (aunque varía el tamaño) porque lo importante es el tamaño de los Vico Magistri siendo los animales secundarios y, por tanto, más pequeños.
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